ya estoy viejo para estas cosas.
Me sentia conforme con el hecho de saberme distinto a tantos otros que vi.
No estoy con cincuenta años trabajando en un deposito.
No estoy siendo abogado porque es la carrera que eligio mi familia.
No estoy casado con mi primera o segunda novia.
No tengo que levantarme el domingo a la hora del almuerzo.
No soy mi viejo.
No soy un hippie.
No soy un puto.
El contraste reconforta y ayuda a seguir.
Las perdidas eran parte del proceso.
A veces la gente te da la espalda y en mi mente sonaba natural y entendible.
(Hasta deseable)
Despues viene el click.
No haber hecho nada no es excusa ni garantia.
No se en que momento empece a correr ni se muy bien de que estoy corriendo.
Se que estoy lejos (aunque no mucho realmente)
Las perdidas de repente se sienten cerca y ya no me estoy divirtiendo.
Al menos se que en un momento fue divertido.
Nunca va a ser suficiente con solo eso y tampoco se rellena con disculpas.
Es algo que ahora estoy empezando a entender, junto con algunas de las miles de cosas que tengo que admitir que extraño y nunca tuve el coraje de disfrutar del todo.
domingo 26 de junio de 2011
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