Detesto que me dejen chiquito.
La pegajosa realidad no para de echarte en cara que no alcanzas.
Hace falta una seguridad que no puedo encontrar porque me piden mas cosas de las que tengo ganas para empezar.
Aun asi, La señora fue siempre muy simpática y no dejo de sonreir ni siquiera al rechazarnos. No dejo de prometernos una chance ni siquiera cuando nos devolvia el dinero que no iba a aceptar porque tal transaccion ya no podia llevarse a cabo. Por lo menos tiene mi teléfono.
Si, es lógico: Después de eso solo queda levantarse y seguir golpeando puertas y comiendo mierda.
La clave del exito es ir mas allá de lo que uno no pudo hacer hasta hacerlo. Hacen falta los huevos y la cara porque esto esta hasta el culo de pijas que son bonitos.
Llenarse de bronca es un acto injusto -en general- pero por lo menos todavia puedo.
No voy a volverme un contador. No existe tal cosa (y ya sabemos todos: no es eso lo que se pide).
Este año, como todos, empezo diagramado y lleno de objetivos.
Hace poco mire la hora y habian pasado tres meses.
Por lo menos aprendi que el cafe me jode la punteria.
lunes 28 de marzo de 2011
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